miércoles, 20 de abril de 2016

28 de marzo

Para el primer día teníamos reservada una visita guiada con Sandeman, que opera en varias ciudades. El hecho de reservar por internet no implica nada, si llegas más tarde de la hora acordada, le daran tu puesto al primero que lo pida, con lo que lo único que importa realmente es saber el punto de encuentro. El nuestro en concreto era la puerta de Bradenburgo, y ahí se daban cita muchos guías, algunos de ellos independientes y no tan masificados como los grupos de Sandeman.


Nosotros decidimos en cualquier caso continuar con Sandeman y fue una buena decisión, ya que nuestra guía resultó ser una apasionada de Berlín y con talento natural para explicar las cosas, lo que hizo que la visita de algo más de tres horas se nos pasará muy rápido. Ahora bien, hay que tener presente que esa visita apenas sirve para introducir algunos de los elementos del centro histórico.

Tomamos algo rápido en un restaurante bajo las vías de la estación de Friedrichstrasse y de ahí nos dirigimos hacia la isla de los museos, donde tuvimos la suerte de encontrarnos el mercadillo de antigüedades que sólo está en fin de semana. Después de un rápido vistazo nos dirigimos bordeando el rio Spree hacia la catedral (entrada 7€), donde pudimos subir a la cúpula y admirar las vistas desde la misma.

Después de la visita, entramos al contiguo hotel Radisson Blue para ver el gigantesco acuario que tienen en el hall. Volvimos de vuelta a casa por Oranienburgerstrasse, pasando por Hackeschermarkt, la sinagoga y la famosa casa Tacheles, antigua casa okupa y centro cultural alternativo, hoy a la espera de ser transformada en hotel.

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