Uno de los inconvenientes con el que nos encontramos al elegir como alojamiento un apartamento fue que tuvimos que dejar el mismo a las 12 de la mañana, mientras que el vuelo salía a las 16h, y no había posibilidad de dejar el equipaje en el apartamento (o no nos la dieron). Afortunadamente, en varias estaciones de tren de Berlín hay consignas donde, desde 4€, es posible dejar el equipaje durante 24 horas.
Después de dejar las maletas en Friedrichstrasse compramos el correspondiente abono de día (en las estaciones de tren, a diferencia de las de metro, es posible pagar con tarjeta de crédito) y nos dirigimos a Unter den Linden para coger el autobús 100, que viene a hacer el mismo recorrido que un autobús turístico cualquiera, pero al precio de un transporte público. Si está muy lleno, también es posible coger el 200.
Atravesando el Tiergarten, pasamos junto a la Columna de la Victoria hasta llegar a nuestro destino, la iglesía memorial Kaiser Wilhelm, , uno de los ejemplos que podemos encontrar en Berlín de la destrucción que causó en la ciudad la segunda guerra mundial. Si se dispone de algo más de tiempo, se puede visitar el Zoo, muy próximo. Nosotros cogimos el autobús 100 de vuelta a AlexanderPlatz para realizar la última visita de nuestro viaje, un paseo por la impresionante e interminable avenida Karl Marx, magnífico ejemplo de arquitectura soviética.
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