Iniciamos el día dirigiéndonos a la East Side Gallery, en el barrio de Friedrichshain, un trozo de muro de Berlín famoso por haber sido decorado por artistas callejeros. Aunque no es el único que queda en pie, sí puede ser el más extenso y el más visitado. Para llegar se puede ir en U-Bahn o S-Bahn a Warschauerstrasse o a Ostbanhof (dependiendo de por donde empecemos el recorrido).
De ahí nos dirigimos a Kotbusser Tor para visitar el mercado del barrio turco, que se pone junto al rio Spree. Aprovechamos para comer algo (todo buenísimo) en algunos de los múltiples puestos que hay. Después de dar un breve paseo por el barrio turco, volvemos a Hackeshermarkt para visitar el Hackesher höfe, que son un conjunto de patios del antiguo barrio judio, transformados en galería comercial. No merece mucho la pena a no ser que quieras comprar souvernirs (originales, eso sí) en la tienda Apelman a precios de escándalo. En el número 39 de la Roshentalerstrasse se ubica el patio más interesante de todos, el de los artistas alternativos.
De ahí (hoy estamos amortizando el bono de viaje) vamos a visitar con calma el monumento en memoria de los judíos y, posteriormente, la topografía del terror, junto a la antigua sede de la Luttwaffe, que es un museo sobre el partido Nazi y la segunda guerra mundial. Para mi gusto, demasiado extenso, es suficiente con ver los paneles de la parte exterior, que se ubican donde estaban los antiguos calabozos de la Gestapo.
Terminamos este agotador día visitando el precioso barrio de Nikolai, junto al ayuntamiento, donde elegimos un sitio típico alemán para cenar, Brauhaus Georgbraeu. Elaboran su propia cerveza rubia y negra, a cual mejor (la rubia especialmente fue la mejor cerveza que probé en el viaje). Para cenar pedimos el plato especial (codillo + cerveza + aguardiente, 12€), que estaba increíble.

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