jueves, 28 de abril de 2016

Información práctica

Antes de ir ...

Uno de los grandes atractivos que tiene Berlín es el histórico, especialmente el de su historia reciente, relacionada con su completa destrucción en la segunda guerra mundial. Es interesante, antes de viajar a Berlín, entender un poco el  estado en que quedó la ciudad despues de 1945 y la posguerra, especialmente en lo que se refiere a su división administrativa y, posteriormente, física.

Os recomiendo leer algún libro sobre el muro de Berlín, y visionar alguna película, como Good Bye Lenin, El hundimiento o 1,2,3 (ésta la recomiendo para ver el estado en que se encontraba la ciudad en los años 60). 

Moverse por Berlín

Como en la mayoría de ciudades alemanas, hay múltiples opciones de transporte público: cercanías (S-Bahn), metro (U-Bahn), tranvía, autobús, ... Todo el transporte público funciona con un único billete.

Berlín se divide en tres zonas concéntricas. Lo más usual es moverse en zona A-B, a no ser que vengas o vayas al aeropuerto y/o a Potsdam, que se situan en zona C. Hay diferentes tarifas según la zona, abonos diarios, semanales, y de grupo, e incluso algunas como la Berlín Welcome Card que incluye entradas a diferentes atracciones y viajes de 2 a 6 días.

Como alternativa para moverse por Berlín, tenemos la bicicleta. A pesar de ser un medio muy utilizado por los berlineses, la ciudad tampoco está especialmente habilitada para su uso, así que nosotros no utilizamos las dos que teníamos a nuestra disposición en el apartamento.

Comer 

Una de las sorpresas más agradables fue descubrir que en Berlín se come muy bien. Hay múltiples restaurantes de todo tipo, vietnamitas, tailandeses, turcos, rusos, incluso alemanes. En cualquiera de ellos comerá bien y a un precio razonable.

Otras observaciones

A pesar de la fama de los alemanes, éstos no son tan eficientes como siempre hemos creído. Berlín no es tampoco una ciudad especialmente limpia (está llena de chapas que tiran sus habitantes, es costumbre beber cervezas en la calle). Tampoco atan a los perros con longanizas (currywurst en Berlín), hay bastantes personas sin hogar por las calles, en este sentido la diferencia con la rica Bavaria es notable.

miércoles, 20 de abril de 2016

27 de marzo

Volamos a Berlín con Ryanair (algo más de 100€ ida y vuelta), aunque desde Alicante existen bastantes opciones de vuelo directo a la capital de Alemania. Llegamos al pequeño aeropuerto de Schönefeld sobre las 23:00h, que se encuentra a unos 20 kilometros al sur de la ciudad.

La forma más económica para desplazarse al centro de la ciudad es el tren. La estación se encuentra a unos 7-8 minutos andando del aeropuerto. Existe un servicio directo denominado Airport Express (RE7), pero acaba a las 23:03h. También se pueden coger los trenes de cercanías (S-Bahn), que operan a toda hora, pero es preciso hacer transbordo. Se pueden consultar las diferentes combinaciones en la página de la BVG. El precio de cualquiera de los dos es de 3,30€, aunque si llegamos por la mañana, puede interesarnos coger un ticket de día, de grupo o semanal. Se pueden consultar todas las tarifas y el sistema de zonas aquí.

La otra forma de llegar al centro de Berlín es en taxi, podemos buscar algún servicio con recogida incluída (simplemente poniendo 'taxi Berlin' aparecen unos cuantos) o coger el taxi en el propio aeropuerto, la diferencia de precio va a ser escasa, los servicios con recogida salen por unos 45€, y el taxi normal por 30-40, 45€ si es horario nocturno.

28 de marzo

Para el primer día teníamos reservada una visita guiada con Sandeman, que opera en varias ciudades. El hecho de reservar por internet no implica nada, si llegas más tarde de la hora acordada, le daran tu puesto al primero que lo pida, con lo que lo único que importa realmente es saber el punto de encuentro. El nuestro en concreto era la puerta de Bradenburgo, y ahí se daban cita muchos guías, algunos de ellos independientes y no tan masificados como los grupos de Sandeman.


Nosotros decidimos en cualquier caso continuar con Sandeman y fue una buena decisión, ya que nuestra guía resultó ser una apasionada de Berlín y con talento natural para explicar las cosas, lo que hizo que la visita de algo más de tres horas se nos pasará muy rápido. Ahora bien, hay que tener presente que esa visita apenas sirve para introducir algunos de los elementos del centro histórico.

Tomamos algo rápido en un restaurante bajo las vías de la estación de Friedrichstrasse y de ahí nos dirigimos hacia la isla de los museos, donde tuvimos la suerte de encontrarnos el mercadillo de antigüedades que sólo está en fin de semana. Después de un rápido vistazo nos dirigimos bordeando el rio Spree hacia la catedral (entrada 7€), donde pudimos subir a la cúpula y admirar las vistas desde la misma.

Después de la visita, entramos al contiguo hotel Radisson Blue para ver el gigantesco acuario que tienen en el hall. Volvimos de vuelta a casa por Oranienburgerstrasse, pasando por Hackeschermarkt, la sinagoga y la famosa casa Tacheles, antigua casa okupa y centro cultural alternativo, hoy a la espera de ser transformada en hotel.

29 de marzo

Iniciamos el día dirigiéndonos a la East Side Gallery, en el barrio de Friedrichshain, un trozo de muro de Berlín famoso por haber sido decorado por artistas callejeros. Aunque no es el único que queda en pie, sí puede ser el más extenso y el más visitado. Para llegar se puede ir en U-Bahn o S-Bahn a Warschauerstrasse o a Ostbanhof (dependiendo de por donde empecemos el recorrido).

De ahí nos dirigimos a Kotbusser Tor para visitar el mercado del barrio turco, que se pone junto al rio Spree. Aprovechamos para comer algo (todo buenísimo) en algunos de los múltiples puestos que hay. Después de dar un breve paseo por el barrio turco, volvemos a Hackeshermarkt para visitar el Hackesher höfe, que son un conjunto de patios del antiguo barrio judio, transformados en galería comercial. No merece mucho la pena a no ser que quieras comprar souvernirs (originales, eso sí) en la tienda Apelman a precios de escándalo.  En el número 39 de la Roshentalerstrasse se ubica el patio más interesante de todos, el de los artistas alternativos.


De ahí (hoy estamos amortizando el bono de viaje) vamos a visitar con calma el monumento en memoria de los judíos y, posteriormente, la topografía del terror, junto a la antigua sede de la Luttwaffe, que es un museo sobre el partido Nazi y la segunda guerra mundial. Para mi gusto, demasiado extenso, es suficiente con ver los paneles de la parte exterior, que se ubican donde estaban los antiguos calabozos de la Gestapo.

Terminamos este agotador día visitando el precioso barrio de Nikolai, junto al ayuntamiento, donde elegimos un sitio típico alemán para cenar, Brauhaus Georgbraeu. Elaboran su propia cerveza rubia y negra, a cual mejor (la rubia especialmente fue la mejor cerveza que probé en el viaje). Para cenar pedimos el plato especial (codillo + cerveza + aguardiente, 12€), que estaba increíble.

30 de marzo

Hoy deberíamos haber empezado el día visitando el Reichstag, pero nos demoramos bastante en realizar la reserva de la visita guiada por Internet (no hay otra opción para visitarlo) y en el último momento nos la anularon, así que nos contentamos con dar un paseo por fuera.

Desde aquí nos dirigimos en el U-bahn a la isla de los museos, ya que a las once teníamos también reservada la visita al museo de Pérgamo. Conviene también realizar esta reserva, ya que las colas para entrar van de una a tres horas sin reserva. El precio de la entrada son 12€, y, si visitas más de uno de los museos que hay en la isla, puede salir a cuenta comprar la Berlín Welcome Card. El museo de Pérgamo necesita para él sólo unas dos-tres horas mínimo, ya que, aunque actualmente no se puede visitar el altar de Pérgamo, hay muchas otras maravillas que admirar, como la puerta de Ishtar o la entrada del mercado de Mileto.

Salimos del museo y nos dirigimos en metro hacia el norte, Gesundbrunnen, donde se ubica una de las atracciones que más me gustó de todo el viaje, el Berliner Unterwelten. Esta asociación se dedica a hacer rutas por el Berlín escondido y subterráneo, y en concreto se centra en la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. Nosotros hicimos el tour El mundo en tinieblas (11€), donde visitamos un refugio antiaéreo de la Segunda Guerra Mundial. Los tours no se pueden reservar por anticipado, y existen tours en español. Muy cerca de allí el propio Berliner Unterwelten organiza otro tour a los restos de un Bunker antiaéreo, el de Humboldthain (tour 2).

Después de descansar un rato en nuestro apartamento nos dirigimos al barrio de Prenzlauer Berg, donde merece la pena echarle un vistazo a la Kulturbrauerei (una antigua fábrica de cervezas reconvertida a centro cultural). De lo que más me sorprendió paseando por este barrio fue una casa que estaba tal y como debió quedar después de la entrada de los rusos en 1945.

31 de marzo

El penúltimo día de nuestro viaje lo dedicamos a la cercana ciudad de Postdam. Se puede ir en transporte público (zona C), cogiendo o bien un regional (RE1) o bien el cercanías S7, aunque estos últimos no siempre tienen como última estación Potsdam, algunos finalizan en Wansee y hay que hacer transbordo al regional.

En la estación se puede coger el autobús 695 (andén 4, incluido en el precio del abono ABC) para ir al parque sanssouci (donde están una buena parte de los palacios a visitar). Nosotros optamos por alquilar una bicicleta (10€ todo el día). Desde la Hauptbanhof y atravesando el centro de Potsdam -pasamos frente a la puerta de Brandenburgo de Potsdam- llegamos al parque Sanssouci, donde se puede visitar el palacio del mismo nombre, el Neus Palais, la Orangerie y otros muchos edificios de interés.


Concluida la visita al parque Sanssouci volvemos a la puerta de Brandenburgo para visitar la calle turística peatonal por excelencia de Potsdam, Brandenburgerstrasse. De ahí nos dirigimos, girando a mano izquierda, hacia el parque nuevo (Neuer Garten), donde se encuentra el palacio de CecilienHof, donde se firmó el tratado de Potsdam, que decidía el reparto de Alemania entre las potencias aliadas. En el trayecto, pasamos por el barrio holandés, que merece detenerse un rato en él, y el Alexandrowka, el barrio ruso.

De ahí ponemos rumbo al Glienickebrücke (el puente de los espías) y volvemos a Potsdam atravesando el parque Babelsberg. A lo largo de todo el camino vamos encontrando diferentes edificios, todos ellos más o menos palaciegos, como el palacio del mismo nombre o el Kleines Schloss.

Volvemos a Berlín en el RE1 (dirección Frankfurt del Oder), para acabar (después de un rato de descanso), dando un paseo por la Oranienburgerstrasse.

martes, 19 de abril de 2016

1 de abril

Uno de los inconvenientes con el que nos encontramos al elegir como alojamiento un apartamento fue que tuvimos que dejar el mismo a las 12 de la mañana, mientras que el vuelo salía a las 16h, y no había posibilidad de dejar el equipaje en el apartamento (o no nos la dieron). Afortunadamente, en varias estaciones de tren de Berlín hay consignas donde, desde 4€, es posible dejar el equipaje durante 24 horas.

Después de dejar las maletas en Friedrichstrasse compramos el correspondiente abono de día (en las estaciones de tren, a diferencia de las de metro, es posible pagar con tarjeta de crédito) y nos dirigimos a Unter den Linden para coger el autobús 100, que viene a hacer el mismo recorrido que un autobús turístico cualquiera, pero al precio de un transporte público. Si está muy lleno, también es posible coger el 200.

Atravesando el Tiergarten, pasamos junto a la Columna de la Victoria hasta llegar a nuestro destino, la iglesía memorial Kaiser Wilhelm, , uno de los ejemplos que podemos encontrar en Berlín de la destrucción que causó en la ciudad la segunda guerra mundial. Si se dispone de algo más de tiempo, se puede visitar el Zoo, muy próximo. Nosotros cogimos el autobús 100 de vuelta a AlexanderPlatz para realizar la última visita de nuestro viaje, un paseo por la impresionante e interminable avenida Karl Marx, magnífico ejemplo de arquitectura soviética.